jueves, 29 de septiembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
Galletas.
Era sábado por la mañana, despertó de golpe con la voz de sus abuelos en sus oídos. ¡No podía ser!, otra vez habían llegado antes de que él despertara, es que era muy difícil levantarse más temprano que ellos.
De un momento a otro él ya estaba casi listo para ir a recibirlos, como todos los sábados. Afectuosos abrazos para ambos, besos para la abuela, y para el abuelo algunas bromas que la mayoría de las veces terminaban en un ligero planeo por los aires. Al cabo de un rato los abuelos se ponían a hablar cosas de adultos con los papás, y él se ponía a jugar con cualquier cosa mientras esperaba la típica frase de su abuelo; "Francisco!, traje galletitas para ti y tus hermanos!". Nada era mejor que las galletas que traía su abuelo para comenzar un sábado. Algunas veces comía tantas que ya no le quedaban deseos de almorzar.
Avanzada la tarde él invitaba a su abuelo a jugar distintos juegos, juegos que el abuelo aceptaba con gusto. Se pasaban la tarde jugando a la pelota, jugando partidas de cartas, de dominó, o de cualquier juego de mesa, si hasta aprendió a jugar ajedrez con su abuelo. Los juegos siempre los perdía pero, sin temor a perder nuevamente, volvía a intentarlo. Cuando caía la noche, sus abuelos se iban y él quedaba con la satisfacción de haber pasado una entretenida tarde con los mejores abuelos que podría tener, y lo mejor era que, dentro de 7 días más, la historia se volvería a repetir.
Fueron pasando los años y la visita de sus abuelos se hicieron cada vez menos frecuentes.
Cuando él cumplió 16, entendió que sus abuelos, por diferentes motivos, ya no visitaban su casa, pero esto no fue motivo para que dejasen de verse, porque él los visitaba cada vez que tenía tiempo, aunque claro...ya no era todo los sábados y su abuelo no le esperaba con galletas.
Un día, con ya 18 años de edad, él caminaba por el centro de Santiago cuando de sorpresa encontró la pastelería donde su abuelo solía comprar esas Galletas que tanto le gustaban y que tan buenos recuerdos le traían. No tenía hambre, pero sin embargo pasó a la pastelería y compró galletas. De camino a su casa comió algunas, y cuando llegó, compartió el resto con sus hermanos en un fallido intento de revivir esos momentos de alegría en su niñez. Pasaron algunos días, era viernes por la noche y él no podía soportar un minuto más sin dormir, había estado trabajando en sus tareas y sólo quería descansar, se acostó sin intención de levantarse por unas buenas horas. Sin embargo, su sueño fue interrumpido por unas voces que sonaban familiares, se levantó y su sorpresa fue muy grande. Eran sus abuelos!, estaban en su casa desde temprano, como en los viejos tiempos. Él los saludó con alegría... abrazos y besos para su abuela y un fuerte apretón de manos para su abuelo. Las cosas habían cambiado mucho desde que él era un niño, pero su abuelo mantenía la misma simpatía que lo caracterizaba. Se hicieron algunas algunas bromas mutuamente y al cabo de los saludos, su abuelo le entregó una bolsa que contenía las mismas galletas que traía todos los sábados años atrás. Que bonito gesto.
Todo esto no se trataba de las galletas, sino de la alegría que le daba el poder compartir con estas dos grandes personas una tarde entera, y de lo afortunado que él se sentía al tenerlos a ambos tan cerca suyo siempre.
De un momento a otro él ya estaba casi listo para ir a recibirlos, como todos los sábados. Afectuosos abrazos para ambos, besos para la abuela, y para el abuelo algunas bromas que la mayoría de las veces terminaban en un ligero planeo por los aires. Al cabo de un rato los abuelos se ponían a hablar cosas de adultos con los papás, y él se ponía a jugar con cualquier cosa mientras esperaba la típica frase de su abuelo; "Francisco!, traje galletitas para ti y tus hermanos!". Nada era mejor que las galletas que traía su abuelo para comenzar un sábado. Algunas veces comía tantas que ya no le quedaban deseos de almorzar.
Avanzada la tarde él invitaba a su abuelo a jugar distintos juegos, juegos que el abuelo aceptaba con gusto. Se pasaban la tarde jugando a la pelota, jugando partidas de cartas, de dominó, o de cualquier juego de mesa, si hasta aprendió a jugar ajedrez con su abuelo. Los juegos siempre los perdía pero, sin temor a perder nuevamente, volvía a intentarlo. Cuando caía la noche, sus abuelos se iban y él quedaba con la satisfacción de haber pasado una entretenida tarde con los mejores abuelos que podría tener, y lo mejor era que, dentro de 7 días más, la historia se volvería a repetir.
Fueron pasando los años y la visita de sus abuelos se hicieron cada vez menos frecuentes.
Cuando él cumplió 16, entendió que sus abuelos, por diferentes motivos, ya no visitaban su casa, pero esto no fue motivo para que dejasen de verse, porque él los visitaba cada vez que tenía tiempo, aunque claro...ya no era todo los sábados y su abuelo no le esperaba con galletas.
Un día, con ya 18 años de edad, él caminaba por el centro de Santiago cuando de sorpresa encontró la pastelería donde su abuelo solía comprar esas Galletas que tanto le gustaban y que tan buenos recuerdos le traían. No tenía hambre, pero sin embargo pasó a la pastelería y compró galletas. De camino a su casa comió algunas, y cuando llegó, compartió el resto con sus hermanos en un fallido intento de revivir esos momentos de alegría en su niñez. Pasaron algunos días, era viernes por la noche y él no podía soportar un minuto más sin dormir, había estado trabajando en sus tareas y sólo quería descansar, se acostó sin intención de levantarse por unas buenas horas. Sin embargo, su sueño fue interrumpido por unas voces que sonaban familiares, se levantó y su sorpresa fue muy grande. Eran sus abuelos!, estaban en su casa desde temprano, como en los viejos tiempos. Él los saludó con alegría... abrazos y besos para su abuela y un fuerte apretón de manos para su abuelo. Las cosas habían cambiado mucho desde que él era un niño, pero su abuelo mantenía la misma simpatía que lo caracterizaba. Se hicieron algunas algunas bromas mutuamente y al cabo de los saludos, su abuelo le entregó una bolsa que contenía las mismas galletas que traía todos los sábados años atrás. Que bonito gesto.
Todo esto no se trataba de las galletas, sino de la alegría que le daba el poder compartir con estas dos grandes personas una tarde entera, y de lo afortunado que él se sentía al tenerlos a ambos tan cerca suyo siempre.
domingo, 25 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
CASI exploto.
Bueno, aquí dejo un registro visual de mi más reciente pesadilla.
Contornos
Color
Comparación (el de la derecha es el mío)
Entrega
*A pedido del público, este trabajo está dedicado a Caturra*
jueves, 22 de septiembre de 2011
WineDesign
'Todas las cosas feas han sido hechas por quienes se esfuerzan en hacer algo bello, y todas las cosas bellas han sido hechas por quienes se esfuerzan en hacer hacer algo útil'
No hay mucho más que decir.
Foto tomada en la sede de Apoquindo, rescatando una gran frase, de un gran autor, en una gran charla. WineDesign...muy bueno!
No hay mucho más que decir.
Foto tomada en la sede de Apoquindo, rescatando una gran frase, de un gran autor, en una gran charla. WineDesign...muy bueno!
miércoles, 21 de septiembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Ya no sé nada
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Shit Happens.
Día del averno, desde temprano comencé a recolectar malas noticias y hasta ahora se siguen sumando. Si el Karma existe, creo que debí hacer algo muy malo. Si dios existe, he pasado mi vida pecando.
Bueno, no hay vuelta atrás y lamentarme no será de ayuda así que bueno, no me queda más que esperar a que las cosas comiencen a salir bien y vivir, porque la vida sigue.
lunes, 12 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
viernes, 9 de septiembre de 2011
Paradoja del Gato y la Tostada.
Esta paradoja surge de la combinación de dos suceso muy extraños que pasan comúnmente en la vida de todos. Es de conocimiento popular que un gato, al caer desde cierta altura, llega al suelo siempre con sus patas hacia abajo. ¿Por qué? - Es una pregunta que jamás podremos contestar con certeza. Por otro lado tenemos que si se deja caer un pan untado (con margarina, mantequilla, mermelada, o lo que sea), éste siempre caerá con la parte untada hacia abajo.
Conociendo estos dos acontecimientos extrañamente comunes, un tipo una vez pensó en qué pasaría si se amarrase una tostada untada a la espalda de un gato, para luego dejarlos caer desde una altura x.
El resultado de los estudios, para este caso, indicaron que es necesario considerar tres leyes físicas fundamentales que participan directamente:
- Todos los gatos caen en cuatro patas.
- Todo pan untado que se deja caer, lo hará con el lado untado hacia abajo.
- Todo pan untado que se deja caer, lo hará con el lado untado hacia abajo.
- Ley de Gravedad.
Llegando a la conclusión de que, para sorpresa de todos, el 'objeto' (Gato-Pan Untado) no caería hacia ningún lado, sino más bien se mantendría girando en el aire, sujeto a un permanente estado de Ingravidez.
Esta paradoja ha dado pie a una serie de especulaciones que a continuación comparto:
"A raíz de este extraño fenómenos mucha gente piensa que en realidad los gatos no son criaturas originarias de nuestro planeta, sino que son originarios de otro universo o dimensión y traídos por seres extraterrestre con la intención obvia de dominar el mundo" (últimamente todos están con la misma idea en la cabeza).
"El gato efectivamente es diabólico".
"La canción "El gato volador" se creó en pleno conocimiento de esta paradoja, lo que nos demuestra que este es un suceso que intriga a la gente desde hace ya varios años".
"El Gato-Pan Untado, al no caer, estaría desafiando por completo a la ley de gravedad. Por lo tanto también debería desencadenar la ira del Unicornio Rosa Invisible".
"El misterioso principio de ingravidez del Gato-Pan Untado sería estudiado por científicos Yankis para un potencial uso armamentísitico e incluso como medio de propulsión para las naves espaciales 2.0".
"El Gato-Pan Untado es potencialmente explosivo" (y por eso se recomienda no intentar llevar a cabo el experimento en casa sin la supervisión de un especialista).
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Qué bonito...
1231 visitas, y alrededor de 3 comentarios...
Por favor, si lees esto anímate a comentar!. Me gustaría saber tu comentario respecto a lo que subo aquí (:
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lunes, 5 de septiembre de 2011
domingo, 4 de septiembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
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